Casciari se ha perdido en Borges para encontrarse con la metáfora de la libre distribución de contenidos en la Red. Perderse en Borges no es mala cosa, es casi como jugar a descubrir tesoros perdidos en nuestra conciencia, y es un ejercicio de humanidad que recomendamos vivamente desde aquí a todo cazador de recompensas. La metáfora es el argumento de los justos, así como el rigor lo es de los entendidos; la mentira, de los cobardes; o las leyes, de los abogados. Así que Casciari se ha encontrado una vez más con argumentos simples para explicar lo que a otros les cuesta tanto comprender: compartir no es malo ni delictivo; expandir, enriquecer y disfrutar de esa cultura que todos, absolutamente todos hemos contribuido a crear y desarrollar es, simplemente, un derecho… un derecho compartido:

“Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza”.

Se trata de un cuento basado en el poema Los justos, que en Barrapunto secundan con otra reflexión del fallecido escritor argentino:

“Todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo”.

¿No debería figurar esto en toda licencia de copyleft, en cualquier red de P2P, en las portadas de los libros y en las carátulas de todo CD o DVD? Yo lo añado inmediatamente a mi sección Creative Commons.

Vía: Menéame

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