“Nada de discográficas, nada de intermediarios, nada de distribución, nada de CD físico. Simplemente descárgalo, disfrútalo (u ódialo, ahí ya no me meto), compártelo, tuéstalo… Haz lo que quieras con él mientras no sea con fines comerciales (…) Al ser la música gratuita, si quieres apoyarme económicamente, siempre puedes comprar una foto o dos! Apuesto a que estás pensando “eh, esa carta de Vulnerabilidad quedaría de puta madre en mi pared”. ¡Bien, aquí tienes la oportunidad de añadir un toque de clase y distinción a tu hogar y a la vez ayudarme a pagar el alquiler!”

La SGAE sigue sumando adeptos entre los propios creadores.

Más en REBIS (Autoproducido, 2006).

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