No sé qué se le puede pasar por la cabeza a alguien para proponer medidas como la de implantar chips a los inmigrantes y así poder controlarlos, tal que a los perros y otras mascotas. Bueno, en realidad tampoco sé lo que se le pasaba por la cabeza a Hitler, pero ahí está su legado. El neofascismo sutil y vaporoso que recorre el planeta tiene expresiones realmente alarmantes, y si no, díganme ustedes si esto tiene algún otro calificativo:

“El presidente [de Colombia] Álvaro Uribe consideró la implantación de un chip a los migrantes colombianos que viajen a Estados Unidos a ejercer trabajos temporales para verificar que regresen al país al término de su contrato, de acuerdo con lo informado por dos senadores estadounidenses”.


La noticia, como no puede ser menos, ha sentado como un aldabonazo dentro y fuera de Estados Unidos, especialmente entre la comunidad hispana internacional a quien, supuestamente, Uribe representa.

Al parecer, la ‘idea’ se basa el famoso invento de VeriChip Corporation, que hace unos años patentó un artilugio electrónico:

“Del tamaño de un grano de arroz, que se implanta bajo la piel y que permite almacenar información sobre una persona, como su historia médico, y contactos para que puedan ser utilizados, por ejemplo en caso de un accidente”.

La noticia mueve más a la indignación que al humor, pero en la Red separar lo uno de lo otro es casi imposible. Así que ya hay quien le ha sacado lasca a la polémica:

El superchip

Y lo que nos queda por ver.

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