Islote de Lobos

Muchos de nosotros podríamos pensar que eso de las islas privadas es algo más bien exótico o lejano, circunscrito al Pacífico, Grecia, Emiratos Árabes o algunas zonas del Caribe. Sin embargo, el mercado de la ínsula particular abarca todo el planeta con localizaciones tan insospechadas como Polonia, Escocia, Croacia, los estados de Connecticut , Washington o Nueva York en EEUU o la mismísima España. Islas e islotes se encuentran a la venta o se ofrecen en alquiler dentro de un sector reservado a bolsillos más que amplios o compañías turísticas y que genera un importante volumen de negocio año tras año.

Es el caso del islote de Lobos, que me coge muy de cerca aquí, en las islas Canarias, actualmente propiedad de la cadena hotelera RIU y que en breve pasará a manos del Estado español merced a una compensación que permitirá a la empresa prolongar la explotación de dos de los hoteles más emblemáticos de la isla de Fuerteventura, si bien la propuesta inicial incluía la demolición de uno de ellos.

Se trata de una excelente noticia, pues si bien hablamos de un espacio natural protegido que no ha sido sometido a grandes expolios, lo cierto es que el uso turístico de las pequeñas áreas de recreo habilitadas y el hecho de pertenecer a una cadena hotelera habían comenzado a evidenciar síntomas de deterioro y a sembrar incertidumbre su futuro, respectivamente.

Si a alguien le sobra unos cientos de miles o millones de euros y quiere alquilar o comprarse una de estas islas, así sea para impedir su esquilmación, o simplemente le apetece permanecer unos minutos boquiabierto, no duden en visitar Private Islands Online, el hipermercado de la especulación insular y, por qué no decirlo también, del sueño casi imposible.

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