“Dos ladrones sin suerte que acababan de desvalijar un apartamento en la ciudad argentina de Rosario (300 kilómetros al norte de la capital) fueron apresados por la policía con el botín en sus manos al quedar atrapados en el ascensor del edificio”.

Lo más gracioso del caso es que los rateros tuvieron que pedir a gritos auxilio a los vecinos, como en un episodio cualquiera de Aquí no hay quien viva.

Fuente: La Capital

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