Google reniega del verbo ‘googlear’ (‘to google’ en inglés o ‘googeln’ en alemán) y lo hace esgrimiendo la necesidad de mantener a toda costa el buen uso de su nombre en la web, que en ningún caso, dicen, debe ser asociado a cualquier búsqueda, sino sólo a las que hagan referencia a su propio motor. Es decir, que Google pretende combatir algo con lo que cualquier empresa soñaría: la popularización de su nombre y su registro como término generalmente aceptado.

No lo acabo de entender. O es que Google ha perdido el Norte y trata de emular los errores estratégicos de Microsoft o es que directamente a alguien se le ha ido la mano, por no decir la olla. Al igual que Steve Rubel, considero esta iniciativa de una torpeza sin límites y de una inutilidad evidente. Google no puede impedir que cualquiera utilice derivaciones de su nombre (sin uso comercial, ya estamos otra vez) y lo incorpore a su léxico particular en el sentido que mejor le parezca. Es como si a mí me diera por usar ‘cocacolear’ para referirme a tomar un refresco, o que a alguien lo persigan por decir ‘Jeep’ en luga de ‘todoterreno’ .

Pero no es sólo que no pueda hacerlo, es que siquiera debería si en algo estima su marketing y su imagen. ¿Ir contra su propia popularidad? ¿Qué acciones va a emprender contra los cientos de bloggers, internautas y medios de comunicación que usan ya el término? ¿Llamarlos ‘piratas’ también? De traca.

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