“Siendo ello así, lo que no es cierto es que de los hechos declarados probados, se deduzca la existencia de ese dolo específico que la norma requiere, pues como es conocido, es de los actos externos y objetivos de los que hay que inferir ese elemento tan íntimo como es la intencionalidad del agente, actos que en el caso que nos ocupa aparecen en sentido negativo con meridiana claridad y que son, entre otros y fundamentalmente, la ostentosa proclamación en sus múltiples mensajes de correo enviados que su intención no es en ningún caso comercializar con el material audiovisual del que dispone sino simplemente hacerse con copias de productos que le interesan bien a través de descargas de la red o bien mediante el intercambio con otros usuarios de Internet”.

La Justicia vuelve a dejar claro lo que los fundamentalistas del copyright se niegan a admitir: descargar, copiar, compartir e intercambiar archivos sin ánimo de lucro no es delito. Una juez española absuelve a un usuario (PDF) a pesar de los delirios del fiscal y, por supuesto, de Afyve y compañía.

Lo cuenta con pelos y señales: David Bravo

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