Me encantan el humor y la ironía. Pero desprecio profundamente el racismo. Así que cuando alguien aborda la tragedia de la inmigración ilegal en tono distendido, lo único que le pido es que no traspase la débil frontera que separa a la gracia del insulto, el chiste de la xenofobia, el buen gusto del sesgo fascista. A fin de cuentas, tras las risas (cuando las hay), lo único que queda y lo que realmente importa es el mensaje, la idea que se esconde tras el chascarrillo.

El Diario ADN tuvo a bien publicar el pasado 7 de septiembre un artículo de opinión de Javier Calvo que, bajo el título ‘Repartir canarios’, se situaba precisamente en esa encrucijada entre el humor y la insensibilidad. El humor salió perdiendo:

“Al principio pensamos en poblar las costas Canarias de tiburones. Eso funcionaría como factor disuasorio, pero es cuestión de tiempo que los tiburones se comieran a algún niño canario. Construir una verja en el mar que rodeara las islas también parece buena idea, pero enseguida tuve una visión de los africanos trepando por la verja y tirando el cayuco por encima. Al final, como siempre, la solución es tan fácil que nadie la ve: hay que renunciar a la soberanía de las Canarias. Que se las queden. Problema solucionado. Así, en vez de repartirnos inmigrantes por la península, nos repartimos a los canarios. Que vean que los godos somos buena gente. Yo mismo me ofrezco para alojar a un canario en casa. A condición de que planche y sepa cocinar”.


No sé las motivaciones de Calvo. Si se considera racista o xenófobo, simplemente humorista, periodista con alto sentido de la ironía, provocador, columnista dotado del más fino humor o tal vez fascista despistado. No lo sé. Sólo sé lo que transmite su artículo, y su artículo carece de gracia y rebosa intransigencia. Es una columna cargada de desprecio y de racismo. Y no sólo hacia los canarios, sino al parecer, hacia todos aquellos que no se sientan ‘godos’ como él. Ah, la raza aria.

El artículo, cuyo contenido completo puedes ver en las capturas de pantalla que he subido a la Red (artículo en PDFADN versión digital), ha sido retirado ya (permanece en la caché de Google), tras varias quejas, por la Dirección de ADN en un gesto que la honra:

“NOTA DE LA DIRECCIÓN

ADN decidió ayer por la noche suprimir de su web el artículo de Javier Calvo, ‘Repartir canarios’, al no compartir ni el fondo ni la forma del texto. La columna del escritor se aparta de la línea editorial que el diario ha seguido en el tema de la inmigración ilegal en Canarias. ADN lamenta las heridas que haya podido provocar este artículo y pide disculpas a los lectores que se hayan sentido molestos”.

Demasiado tarde, quizá (¿Cómo puede saltarse un texto de estas características los distintos filtros de una publicación de estas característicasl? ¿Qué criterios no ya constitucionales, editoriales o ideológicos, siquiera humanos, se aplican en estos filtros?), pero sin duda acertado.

En Canarias, al menos en los círculos que han tenido acceso al texto, el artículo ha caído como una bomba. Y no es para menos, la sociedad canaria en su inmesa generalidad, al igual que la andaluza, la catalana, la madrileña, la gallega… ha demostrado su enorme sensibilidad hacia el fenómeno y su capacidad de acogida y convivencia hacia los inmigrantes. No en vano, no es el canario en particular, ni el español en general, un pueblo que pueda actuar y pensar de otro modo: nuestras historias están plagadas de marchas, diásporas, adioses, penurias y destierros.

Javier, si tu intención era diferente a la que has plasmado, creo que procede una aclaración y una rectificación públicas. De lo contrario, ni te preocupes: ningún inmigrante, ningún canario, ninguna persona decente pondría jamás un pie en tu casa.

Captura del artículo en PDF: Acfi Press

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