“Varias rayas han sido encontradas muertas y con la cola cortada en Australia, lo que ha llevado a temer que los fanáticos del naturalista Steve Irwin –recientemente fallecido– se puedan estar vengando de esta forma de la muerte del cazador de cocodrilos”.

Si la sospecha se confirma, estaríamos ante un insulto a la memoria de Irwin: de estar vivo, él sería el primero en denunciar a estos vándalos. Al asesino le es fácil encontrar una excusa para sus atrocidades.

Fuente: El Periódico

Vía: ALT1040

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