Su nombre es José Manuel Soria, líder de los populares de Canarias y uno de los mirlos blancos en la recámara nacional del Partido Popular. Es el presidente del partido en el archipiélago, diputado en el Parlamento regional y presidente del Cabildo de Gran Canaria, isla en la que los populares ostentan también el gobierno de la capital.

El caso es que Soria ha decidido erigir una bandera gigante de la isla (mástil de 50 metros de altura, lona de 300 metros cuadrados y un coste que ronda los 360.000 euros) para mayor gloria y orgullo de la cosa insular. Un proyecto polémico que ha levantado pasiones a favor y en contra.

Sin embargo, este macroproyecto choca frontalmente contra la legislación vigente al respecto, es decir la Ley 39/1981, de 28 de octubre, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas (vía canariasahora.com), que establece claramente:

“Artículo quinto

Cuando los Ayuntamientos y Diputaciones o cualesquiera otras Corporaciones públicas utilicen sus propias banderas, lo harán junto a la bandera de España en los términos de lo establecido en el artículo siguiente.

Artículo sexto

1. Cuando se utilice la bandera de España ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor.
2. Si junto a ella se utilizan otras banderas, la bandera de España ocupará lugar preeminente y de máximo honor y las restantes no podrán tener mayor tamaño.

Se entenderá como lugar preeminente y de máximo honor:

a) Cuando el número de banderas que ondeen juntas sea impar, la posición central.

b) Si el número de banderas que ondeen juntas es par, de las dos posiciones que ocupan el centro, la de la derecha de la presidencia si la hubiere o la izquierda del observador”.

Vamos, que parece claro que si se instala una bandera de Gran Canaria (que es también la bandera del Cabildo), ha de colocarse a su lado la española para no infringir la Ley. Salvo que el texto se refiera solamente a la presencia de banderas en actos oficiales, algo que no especifica. Eso ya no lo sé.

Un periodista le hizo ver ayer al presidente, durante una rueda de prensa, este pequeño detalle. Pero Soria ha mantenido su criterio: “Sólo se instalará la bandera de Gran Canaria”.

La explicación no hay que buscarla, desde luego, en ideologías o trasfondos políticos, sino más bien en una duplicación de presupuesto inasumible por la corporación. ¿Pero se imaginan qué pasaría si esto ocurriese en algún Ayuntamiento o Gobierno nacionalista de Euskadi o Cataluña?

¡Bingo!

Actualización (13 oct-00.45 h): Finalmente, parece que la bandera será de quita y pon, alternando con la española según en qué fechas.

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