Finalmente se han desatado las hostilidades. Larry Sanger, uno de los principales impulsores y desarrolladores de la Wikipedia, acaba de anunciar el nacimiento de Citizendium (algo así como el ‘compendio ciudadano‘), un proyecto que pretende competir con el wiki enciclopédico por excelencia utilizando como armas la erradicación del anonimato y la participación de expertos contrastados.

Se trata de un fork (una variación, evolución o desviación, como cada cual prefiera, de un código original) que viene a responder a una de las ramas críticas de la Wikipedia. Digamos que, básicamente, hay dos: la que considera que la herramienta carece de los suficientes elementos de control de calidad, y su contraria, la que critica su excesivo celo.

Digamos que los principales servicios de la Red se han convertido en especies de confesiones religiosas o adscripciones ideológicas, con sus fundamentalistas, militantes, ramas, sectores, desertores, tránsfugas y disidentes. Claro, que para eso la organización ha tenido que demostrar primero una valía y una implantación suficientes. Éxito, vamos, influencia y aceptación. Y eso precisamente es lo que ha logrado la Wikipedia, convertirse en referencia.

No vamos a negar aquí los profundos errores en los que han incurrido los wikipedistas, ni muchos menos sus aciertos. Pero creo que el nuevo proyecto incurre en el mismo vicio de base del servicio al que pretende ‘combatir’:

– No es primordial quién o quiénes ostenten la responsabilidad de la herramienta

– No es ‘relevante’ que las aportaciones sea anónimas o identificadas

– Siquiera es ‘relevante’ que el control lo ejerzan especialistas contrastados, documentalistas profesionales o aficionados, o meros usuarios

– Para quien les habla, lo realmente primordial o ‘relevante’ es que, sean quienes sean los que estén detrás de la herramienta, demuestren la suficiente sensatez, inteligencia y voluntad de servicio como para admitir cualquier aportación que aporte información de interés general o particular (sí, también el particular, que a la postre suele no serlo tanto) y desechando lo puramente spammer o troll, limitando su intervención a ese control básico y a la administración, organización y categorización de la información. El conocimiento es universal e inevitablemente democrático. Sólo quien entienda eso tendrá en sus manos la capacidad de sacar adelante con éxito una herramienta de validez universal y de carácter democrático.

– Es decir, desechando en cualquier caso actitudes gremialistas, grupistas, elitistas, insensibles, sesgadas, pandilleras o excluyentes.

No digo que sea fácil. Sólo indispensable.

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