“Ministra, bajarse música es una actividad social de difusión de la cultura entre pares, realizada sin ánimo de lucro y que si las discográficas supiesen canalizar, redundaría sin duda en mayores ingresos por entradas de conciertos y otros capítulos afines. Lo que usted hace con su inocente bolsito, en cambio, es algo mucho más grave: es una actividad abiertamente ilegal, se aprovecha del trabajo de terceros para generar un beneficio económico y provoca habitualmente la explotación de trabajadores y niños en países de bajos costes laborales unitarios. La piratería de marcas de lujo se mueve a través de circuitos irregulares en los que las huellas de las transacciones económicas son casi imposibles de seguir, y es dificil de evitar porque aprovecha unas condiciones de mercado provocadas por la idiosincrasia de dichas marcas. Nunca debería ser algo que una ministra de un país civilizado alentase con sus actos”.

Estupendo post denuncia de Enrique Dans. ¿Qué es peor, la piratería de marcas o el intercambio de archivos sin ánimo de lucro? Carmen Calvo parece tenerlo claro. ¿Falsificación made in China?

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