“Estos caballeros y señoras desvergonzados que nos gobiernan han decidido hacernos felices queriendo tenernos sanos. Y la inmensa mayoría, a lo que parece, está dispuesta a seguirlos, o al menos, a no protestar de esta estafa. Primero, porque la felicidad no la deciden los gobiernos, o al menos, desde hace ya muchas décadas sólo las dictaduras mantienen la impostura de pretender hacer felices a sus esclavos. Y segundo, que para estar sanos la primera condición es trabajar menos y cobrar más; la salud está vinculada a la riqueza antes que a la voluntad. Pero además es que pretenden hacernos felices a golpe de decreto. Y en todo decreto hay una base negativa, lo que se prohíbe. Nadie propone decretos para hacernos más libres sino para ponernos barreras. ¿Prohibimos fumar para que los ciudadanos estén más sanos? Mentira, prohíben fumar por un puñado de razones que tienen poco que ver con la salud de los ciudadanos, porque si la primera preocupación fuera la salud ciudadana prohibirían otro montón de cosas, incluidos ellos mismos”.

El artículo de Gregorio Morán en La Vanguardia digital está reservado a suscriptores de pago, pero puedes leerlo íntegro en Barcepundit, que fue donde yo lo encontré.

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