Declaro firmemente ser el centro
de esta conspiración, que es obra mía,
te vi pasar y yo, que estaba muerto,
organicé el asalto a tu alegría.
Asumo plenamente que merezco
la condena del sol y la tortura,
la cárcel que tus ojos me han impuesto,
el más duro castigo a mi locura.

Confirmo totalmente la sospecha
de esa sonrisa abierta que me acusa:
soy ese desalmado que se empeña
en plantar su bandera en tu hermosura.
Yo confieso actividad nocturna
con premeditación y alevosía,
armado de deseo y de ternura
con balas de ilusión y fantasía.

Confieso que en las noches más eternas
la soledad me invade y yo te llamo.
Confieso que merezco que me quieras,
confieso abiertamente que te amo.

Fuente: Proyecto Isla

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Aunque sé que cualquiera podría caer en esta trama, ésta hoy va dedicada a Magacín por inductor.

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