Una de las “noticias” del infomativo más madrugador de Antena 3 hoy era la visita de la Sra. Isabel a su novio en la cárcel de Jaén.

Por fin, ¡Qué alivio!

Es un gusto poder escuchar este tipo de “noticias” , empezar el día sabiendo que ha triunfado el amor, que la Sra. Isabel ha acallado las voces de los facinerosos de lo rosa que le achacaban una acusada ausencia de sentimientos.

Ella no quiere salir, pero sale, la culpa es de ellos que la sacan, es mía que le dedico la viñeta de hoy, es de todos, porque la queremos, por algo algunos ya la han venido a llamar la “Britney Spears de la copla”.

La pena de la Sra. Isabel es una daño colateral de la Operación Malaya, y la operación nos ha procurado una buena “sartenada” de contertulios y opinólogos a sueldo que hacen un riguroso seguimiento de todos los pormenores de la intervención del Ayuntamiento de la ciudad del glamour costero por excelencia, elaborando programas sosegados, de sesudas y documentadas exposiciones, como TNT.

Cabe preguntarse si toda esta caspa es generada por los protagonistas o por los de la mesa camilla de lo audiovisual. Lo que es seguro es que la Sra. Isabel tiene un halo de misterio, drama y altivez artística que a veces asusta.

No deja de sorprenderme descubrir a personas examinando concienzudamente las letras de las canciones de la Sra. Isabel intentando encontrar mensajes cifrados, llamadas desde el planeta cutrex, guiños al reo y a su amor por él, escondidos entre los acordes de sus coplas.

El código de la peineta nos ha puesto a todos a cavilar, yo ya empiezo a preguntarme si la pasión de ellos podrá eclipsar investigaciones y causas, si una mirada lánguida entre ambos podrá llenar los corazones de los magistrados, olvidando así tener que rebuscar más implicaciones en otras instituciones o personas y concederle el indulto al camarero para que pueda llenarnos las coplas.

Ah! y para lo de las perdices, claro, que esa boda televisada en directo ya la va necesitando España

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