Sadam Husein, el ex presidente de Irak derrocado por Estados Unidos, ha sido condenado hoy a morir en la horca “por su implicación en la muerte de 148 iraquíes chiíes de la aldea de Duyail en 1983”. La misma condena le ha sido impuesta a dos de sus más estrechos colaboradores, Barzan Ibrahim al-Tikriti (hermanastro de Sadam) y Awad Hamad al Bandar (ex presidente del tribunal revolucionario que emitió la orden de ejecución).

Según leo en Slashdot, Sadam dispone de 10 días para apelar. Tras conocer su sentencia, el ex dictador gritó en la sala repetidas veces, con un Corán en la mano: “Alahu Akbar” (“Alá es grande”). Su abogado ha amenazado con un baño de sangre si se cumple la sentencia.

Aunque en ocasiones uno deba taparse la nariz para decirlo, me mantengo en mi convicción: No a la pena de muerte. El respeto a la vida es lo que nos diferencia de los asesinos.

Lo vi primero en Barcepundit.

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