Beatriz Cuarental

Ufff, estoy de regreso de otro de esos días, demasiados ya en las últimas semanas, de gris claroscuro, subvertidos, agridulces. Ha habido de todo, desde constantes caídas del servidor, maratón de entrevistas por los Bobs, la frenética cotidianidad de una redacción periodística, algún desperfecto por las fuertes lluvias en casa y, al acabar el día, otra despedida irreparable.

Quienes me conocen o conocen Mangas Verdes andarán extrañados por la profusión de notas personales en la última semana, y lo cierto es que en otras circunstancias este post no habría existido más que en mi conciencia. De hecho, este post tendría que haberse centrado en mi participación hoy en distintos programas de Radio Nacional de España (el de emisión en Cataluña se emitió ya esta tarde, pero el de emisión nacional se emite la madrugada del sábado) y en un interesante proyecto de la Fundación Ciencias de la Documentación, que pueden consultar y descargar en audio desde la página oficial.

Pero Beatriz Cuarental no sólo era una amiga periodista, buena amiga y talentosa periodista, sino que también se había convertido recientemente en colaboradora de Mangas Verdes a través de la sección Usuarios Blog. Después de abandonar hace unos meses Canarias7 por sus problemas de salud, había decidido retomar la actividad trabajando en algunos gabinetes de prensa. Periodista de raza, no soportaba estar alejada del teclado y la noticia. Hace poco contactó conmigo para enviarme una foto de la expedición de periodistas canarios a la Expo 92 de Sevilla. En ella aparecen mi compañera Rosi y mi hijo Yuri con apenas 5 añitos. Por entonces, Beatriz andaba embarazada de Paula, así que también me envió una foto actual junto a su hija, ya con 14 añitos. Luego me propuso participar en Mangas Verdes y a mí me pareció buena idea, aunque siempre pensé que lo suyo era montarse su propio blog. Prosas e ideas como la de Beatriz son de las que enriquecen la blogosfera.

Sólo publicó un post. El lunes me llegaba la terrible noticia: Beatriz se encontraba en la UVI. La habían encontrado tendida en la calle, inconsciente. Ayer moría a sus 42 años, y hoy nos despedíamos definitivamente de su talento, su calor y su sonrisa.

Descansa en paz, Bea. Fuertes abrazos, Vicente, Paula, Luis, Sole…

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