Dicen que las desgracias nunca vienen solas, y las mías parecen venir como en pandilla. Acabo de llegar a casa tras más de 6 horas en el hospital. Segundo accidente de moto en este año. El primero, en febrero, luxación del hombro izquierdo. Ahora, policontusiones varias y traumatismo craneal leve. La causa, la misma, imbécil que se cambia de carril de repente para frenar casi en seco delante de mí. También se dio a la fuga.

Me han dado como 8 puntos alrededor del ojo derecho y tengo la cara, el hombro y la rodilla como el rosario de la aurora despellejada. Debo estar en observación familiar al menos 24 horas, por si surgen síntomas de estar como ido (más de lo habitual). Ya casi que me lo tomo a risa. Y lo cuento sólo porque quizá incida en la frecuencia de posteo. Aunque, la verdad, no sé yo si…

Tranquilo, tranquilo, te leo el pensamiento: ¡se acabaron las motos para mí!

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