Para este capítulo vamos a dejar el análisis y vamos a contar un hecho verídico de un blojero novato que fue criticado una vez por el blojero crítico. Para mantenerle en el anonimato le llamaremos X.

X acaba de abrir un bloj con dominio propio. Después de unos comienzos titubeantes, ha conseguido unos pocos lectores fieles. En su momento buscó un proveedor y después de mucho buscar se quedó con la oferta básica del plan básico de blojs básicos. No le da mucha capacidad, pero para las visitas que tiene no necesita más.

Un día cuando va a ver su bloj se da cuenta de que no funciona. Mirando las estadísticas ve que las últimas visitas vienen todas de un tal blojero crítico Y.

Por curiosidad accede a dicha página y observa que habla de él. Y no precisamente bien. Lo pone a parir (si no, no sería crítico) y muchas de sus palabras son hirientes. Además, no se ha enterado de nada. Ni escribe una mujer, ni es rubia, ni el autor está obsesionado por las visitas.

Se queda un poco tocado después de dicho ataque, pero aun así tiene que recuperar su bloj y habla por teléfono con su proveedor.

– Hola X, ¿qué te ocurre?

– Pues no funciona mi bloj. Ha hablado de mi un tal blojero Y y ya no funciona.

– Ah… eso es que has llegado al límite de tráfico del bloj (estas palabras técnicas no las explicaremos aquí). Pero eso es una buenísima noticia. No todos los blojs mediocres como el tuyo tienen esa suerte.

– Vaya… gracias. No hacía falta ser cruel con mi bloj – X tiene mucho aprecio por su bloj. Sabe que es un bloj humilde pero es donde se atreve a decir muchas cosas que no diría en otros sitios.

– Que no, que eres tonto. Que solo los tontos como tú tienen tanta suerte. Mira, tienes un plan mega bloj, que te da mega capacidad de disco, megacapacidad de tráfico y..

– y me da megaagujero en el bolsillo.

– No, hombre. Por ser para ti, porque me caes simpático, tonto, y aunque eres más inocente que Calimero, te lo dejo en diez veces lo que pagabas antes.

Al final el proveedor convence a nuestro amigo X y con gran tristeza de su bolsillo paga religiosamente el megaplan.

Inmediatamente va a ver las estadisticas pensando que no hay mal que por bien no venga, y nada. Las visitas han desaparecido. En el transcurso del tiempo el crítico Y había puesto verde a otro blojero y ahora las visitas estaban destrozando el servidor del otro como si fuera el caballo de Atila.

Cuando termina el día, X ve que hay un último despistado que ha accedido a traves del crítico.

– No está mal, una visita por $$$ euros. Me va a salir caro esto de la blojosfera. Mira, por lo menos ha tenido el detalle de comentar. A ver qué dice:

El usuario anónimo: Vaya mierda de bloj. ¿Para eso accedo yo dos veces? Ya me tenía que haber imaginado que el que no sabe mantener su servidor no puede escribir nada bueno.

– Capítulo anterior: El blojero erótico enmascarado
– Índice general: Capítulo I-El blojero desdichas

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