Freír en el suelo

Todos tenemos claro que el asunto de la vivienda es un tema caliente aquí en España: carestía, escasez, ausencia de alternativas válidas, propuestas gubernamentales de risa…, pero desde luego, nada que ver con lo candente de la situación en esta casa de no se sabe muy bien qué parte de Asia. El ser humano que pueden ver en la imagen está que no vive porque no vive ni muere porque no muere desde que comenzó a notar cómo la temperatura de su hogar ascendía progresiva e inexorablemente hasta tal punto de que ya le es posible incluso freír huevos en el suelo.

Al margen de las ventajas que esto puede reportar, como la de ahorrarse unos durillos en sartenes y vitrocerámicas o infiernillos, la cosa tiene también su lado negativo en versión callos a la japonesa o a la china o a la coreana o a la que corresponda. El hombre dice que construyó su casa hace ya 16 años y que nunca se había tomado en serio lo del calentamiento global hasta la fecha. Los expertos, sin embargo, sospechan que la casa fue levantada en una zona geológicamente activa, así sea una cloaca de residuos radiactivos o un volcán.

Yo, por mi parte, opino que es un hoax, pero como veo a un par de bloggers superilusionados con la idea, pues no digo nada más. Que cada cual piense lo que quiera.

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