TERRIBLE FINAL DE AÑO…

Coches aparcamiento Barajas

Hay leones que, tras probar la sangre humana, enloquecen y se convierten en asesinos implacables. Hay alimañas de nuestra especie que, del mismo modo, sobreviven alimentándose de muerte, destrucción y dolor. No saben, no quieren vivir de otro modo.

Hace meses publiqué un poema que hoy resulta adecuado. Dejadme que lo reproduzca, no tengo ganas de escribir más.

Reniego de la muerte sin sentido,
del sordo cataclismo de odio negro,
de tanto cuerpo roto y sueño yerto,
de pánicos, sirenas y ruido.

Reniego del terror encallecido
de la sangre que tiñe suelo y cielo,
del atroz fanatismo sin remedio
que engendra al ignorante y asesino.

Un clamor de existencias amputadas
reclama la justicia del infierno
a todos los que hoy sobrevivimos.

Una sopa de rabia envenenada
que busca la venganza sin consuelo:
es la trampa mortal del enemigo.

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