El pasado 9 de enero publicaba un post en este misma sección sobre la campaña ‘Eres lo que escribes, eres como escribes’, destinada a fomentar una correcta ortografía en los blogs que utilizan el español. En este sentido, cabe destacar que las últimas versiones de los navegadores más populares tienen sus correspondientes correctores ortográficos. Tanto Internet Explorer como Firefox permiten verificar la ortografía de los textos que escribimos vía Web. Pero mientras que en el producto de Microsoft tenemos que ‘pasar’ el corrector una vez hemos escrito el texto, el de Mozilla trabaja mientras editamos, subraya con una discreta línea roja los posibles errores y proporciona sugerencias si nos posicionamos sobre ellos, permitiendo añadir palabras al diccionario, todo ello sin afectar el rendimiento del sistema. Su diccionario, además, es mucho mejor, capaz de reconocer palabras de cierta complejidad. No en vano proviene de un desarrollo adaptado de Open Office. Cada usuario puede instalarlo en el navegador como un complemento. No deja de sorprender que Firefox funcione es este apartado de forma mucho más parecida a Word que el propio Internet Explorer. En todo caso, ambas son herramientas muy útiles que pueden ayudarnos a escribir mejor.

Ahora bien, esta iniciativa ortográfica no es sólo aplicable al mundo de los blogs. Periódicos de gran tirada, que se precian de rigurosos, cometen todos los días un buen número de gazapos, y eso sí que es bastante lamentable. En una noticia de la edición impresa de El País del día 16 de enero se podía leer: “El fallecido Grima era originario de la provincia de Zaragoza, donde su familia posee una empresa de construcción y de movimiento de tierras. Hace más de una década llegó a Fago con su esposa, Celia Estalrich, y montó una pequeña empresa para fabricar bovinas para motores de pequeños electrodomésticos. Con posterioridad, edificó una casa de piedra que convirtió en una casa rural”. Ahora ya entiendo los extraños ruidos que a veces hace mi lavadora: las vaquitas que hacen funcionar el motor deben estar en celo. Afortunadamente, en la edición digital se había corregido el error.

En todas partes cuecen habas.

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