Un día más amaneció, y yo estaba allí para contarlo (capturarlo).

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Un día más amaneció, y yo estaba allí para contarlo (capturarlo).

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{ 7 comentarios }
Simplemente… precioso.
Unas fotos preciosas..!
Amanecer junto al mar… ¡Qué suerte! con la buena temperatura que tienes en Canarias.
No hemos subido a cero grados en todo el día, y nevando durante más de tres horas.
Salu2.
Manuel:
Las dos fotografías son estupendas, pero definitivamente quedé prendado de la primera. Es espectacular. Gracias por compartirla.
Saludos
Está muy bueno el sistema de las “Normas de participación”, en lo que pueda seguiré tus pasos con “Comments Policy”.
Definitivamente me quedo con la primera.
Voy ahora mismo a instalar el plugin del que hablas en la entrada anterior, esto del spam va de mal en peor
Ok, les cuento un poco la historia. El pasado martes me desperté a eso de las 4.30 horas. Con los medicamentos que tomo por las heridas del accidente me había quedado dormido muy temprano, como a las 21.00 horas. Así que estaba completamente desvelado.
Entonces se me ocurrió la idea de salir al campo y fotografiar el amanecer. Sin embargo, entre los preparativos, el aseo y la planificación me dieron las 7.00 horas. Cuando llegué a la estación de guaguas, presentí que el amanecer no tardaría en llegar y que cualquier desplazamiento supondría arruinar mis planes.
Por fortuna, la estación de guaguas está justo en la Avenida Marítima de mi ciudad. Decidí entonces que intentaría fotografiar el amanecer desde el mar y que dejaría para otro día lo del campo.
Y allí estaba yo, armado con mi Nikon D70, mis objetivos y mi pasión. La experiencia es indescriptible. Todo: la luz, el olor a mar, las gotas saplicándome a mí y a la cámara, barcos que iban y venían, el espectáculo que se abría ante mis ojos…
Probé con varios objetivos, casi todos menos el macro. Y con múltiples combinaciones de exposición. Afortunadamente había nubes, con lo cual era posible captar alguna imagen interesante. Pero lo cierto es que la irrupción del sol superó todos mis expectativas. Así que casi me limité a seguir lo que él iba dictando. El mérito es prácticamente todo suyo.
El amanecer es bien corto: primero los rayos tempraneros, luego la aparición de la gran esfera, algunos juegos traviesos entre el astro y las nubes, el mar que se tiñe de un color irrepetible, las siluetas que van dando paso a formas definidas, la luces que mantienen la esperanza en la noche y luego se van difuminando… Y luego, ya el día.
Al acabar me encontré rodeado de luz, de gente… y de palomas. Las gaviotas se habían transformado en palomas. Quizás no me crean, pero de pronto desaparecieron aquéllas e irrumpieron éstas. También sé que no eran horas para sacar conclusiones, pero así es como lo vi(ví).
Seguí disparando en tono amable, con la cámara, a prácticamente todo lo que se movía, y a lo que no se movía también. Sólo hasta el momento de decidir retomar mi idea de marchar al campo.
A eso de las 8.00 horas estaba en Santa Brígida, en las medianías de Gran Canaria, y de ahí una caminata de varios kilómetros (con todo el dolor de mi pie derecho) hasta Tafira antes de regresar.
Pero la luz y la excitación de aquel amanecer me acompañaron ya durante todo el día… y la semana.
Recomiendo una visita al set de Flickr que se enlaza en el post.
Simplemente quería compartir esto a modo de agradecimiento hacia Yera, Helena, Emilio y rajasthani y todos los que se apunten a comentar.
Gracias. Un saludo.
La verdad qeu a mi me da mucha paz esa foto, solo falta oir el ruido del mar.
Yo te cuento,pero mi contar es producto del recuerdo y de la nostálgia.Pues Vivo fuera.
Ese maravilloso mar que tu retratas con el sol iluminandolo al amanecer.Es un mar azul, de un azul intenso, metalizado, rugoso y encrespado, propio de nuestro litoral que se divisa de cualquier parte.Ese mar que tanto contemplé en mis amanecidas y bajadas desde Tafira ya en mi niñez.
Sí, cuando ibamos al colegio , yo deseaba encontrarme con aquellas cosas, tan maravillosas, que me trastornara para el resto del día.Así era que, bajabamos la carretera vieja, con la sensación de encontrar algo esperado,deseado y misterioso.Simplemente, porque el misterio radicaba en el sí o en el no;de encotrar o no encontrar.El sí de encotrar aquellas otras Islas menores en la lejanía-Lanzarote y Fuerteventura-, compañeras nuestras en nuestro destino. Allí en aquella inmensidad del mar.. No sabiamos si ese sí o ese no,se haría evidente,y en ello radicaba el misterio…Eso si que era maravilloso!.Ver aquellas islas en la lejanía. Era tanto como divisar el Teide majestuoso desde la playa de las Canteras o al revés.El sueño,también podía ser desde el Teide,su subida y sentada (cual Burton con esposa, hombre y burro;!eso es lo que nos hubiera gustado de verdad!). Pero teniamos que conformarnos y desde allí mirar el contorno del archipielago cuando sobran las palabras y la admiración es mucha y lujuriosa. Cuento ésto,emocionada, porque vale la pena una instantanea desde aquel lugar-la bajada de Tafira al amanecer y sin Siroco-. Esperar el invierno para divisar las Islas,que a nosotros nos parecían algo más para fabular. Y el mar,siempre el mar de acompañamiento, con aquellas fieras en la lejanía que hacían el resto..Majestuosas ellas, hacían su acto de presencia.
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