“En las descargas en la red no interviene ningún ‘soporte físico’, por lo que se trata de ‘tráfico electrónico’ (…) Esta práctica, que se realiza a través de programas de intercambio de archivos entre particulares (P2P), es distinta de las copias privadas en soportes como el CD o el DVD, que sí están autorizadas y pagan un canon por derechos de autor”

“Las descargas son una práctica ilícita tanto por parte de quien las saca a la red como de quien las recibe, si bien reconoció que ‘perseguir a los particulares que se bajan películas en sus hogares es imposible’ (…). En este sentido, Hernández abogó por que sean los operadores de telecomunicación los que asuman el pago por los derechos de autor de los contenidos que explotan a través de la banda ancha”.

Cuatro notas nada más:

1.- Las descargas no son copia privada, pero la Fiscalía dicta que ambas tengan la misma consideración siempre y cuando no exista ánimo de lucro.

2.- Las descargas no son delito, aunque efectivamente pueden constituir un ilícito civil, siempre y cuando así lo dictamine un juez.

3.- “perseguir a los particulares que se bajan películas en sus hogares es imposible”… bienvenidos al sentido común.

4.- “que sean los operadores de telecomunicación los que asuman el pago”… las operadoras no son responsables de los actos de sus clientes.

¿A que suena a callejón sin salida?

Fuente: Terra

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