Desde que hace ya casi dos años Diego iniciase su cruzada a favor de la codificación UTF-8 en la blogosfera, he estado tentado en varias ocasiones de acometer el cambio desde el iso-8859-1 con que configuré Mangas Verdes en WordPress. Desde entonces, también todo nuevo sitio que he abierto en la Red lo he hecho con codificiación Unicode (UTF-8), pero se me habían quedado relegados los más veteranos: Mangas Verdes, Proyecto Isla, Útil y ¡Gratis! y Cuando calienta el sol.

Así pues, unas veces por miedo y otras porque al intentarlo a la primera no salía, lo había ido postergando hasta que ahora, por fin, me decidí a emprender la conversión con todas sus consecuencias.

El problema era casi siempre el mismo, seguía los pasos indicados (gracias, Armonth):

1.- Bajarte una copia de la base de datos a tu disco duro.

2.- Hacer una copia de seguridad de la misma.

3.- Abrir una de las copias con UltraEdit.

4.- En ‘Archivos>Conversiones’ ejecutar ‘ASCII a UTF-8 (Unicode).

5.- Reemplazar la base de datos del servidor con la copia convertida.

Pero, nada. Por alguna extraña circunstancia, quizás achacable a alguna configuración del servidor, el blog no cambiaba lo más mínimo. Es decir, en apariencia la base de datos seguía codificada en iso-8859-1.

En esta ocasión volví a intentarlo, pero nada.

Probé también con un viejo truco que descubrí hace un tiempo cuando tuve que resolver un problema de cambio de servidor:

1.- Realizar una exportación de la base de datos al navegador (no a un archivo descargable).

2.- Una vez la visualizas en la pantalla, vas al menú ‘Ver>Codificación de caracteres’ (Firefox) y eliges la opción adecuada para la conversión que vayas a realizar.

3.- Cuando se refresque la página con la nueva codificación, copias el texto y lo insertas vía SQL en la base de datos (asegúrate de exportar con la opción ‘Drop Table’, para que te vaya borrando las antiguas tablas a medida que actualizas).

Pero en esta ocasión tampoco funcionaba.

Y así me he tirado las últimas 24 horas probando, inventando, en fin… hasta que, al final, casi accidentalmente se produjo el ‘milagro’. Me dio por abrir la copia de seguridad de la base de datos guardada en mi disco duro con el WordPad de toda la vida… y ¡voilá! allí estaba la tabla llena de caracteres raros, es decir, en codificación UTF-8.

Así que supuse que sólo tenía que copiar lo que me aparecía en el WordPad en el servidor vía SQL para llevar a cabo la conversión… ¡Y funcionó! Cutresalchichero, pero efectivo.

Algunos usuarios podrán haber visto a última hora de la tarde de ayer que el blog estaba hecho un ocho y probablemente se hayan sobresaltado. Para mí, sin embargo, era la mejor señal. Cambié el formato del WordPress a UTF-8, y todo perfecto. Eso sí, tuve que reinicializar algunos plugins que se vieron afectados por la conversión, y prescindir de uno de ellos, el wp2pdf (convierte los posts en documentos PDF). Afortunadamente, encontré un recambio perfecto en post2PDF, excelente trabajo de los amigos de Sentido Web, que aunque dispone de un surtido de fuentes limitado, cumple perfectamente con su función.

Y luego ya el gran curro de corregir todas las plantillas para sustituir todos los caracteres acentuados, aperturas de exclamación, interrogación, eñes y demás por su correspondiente código html.

Y ya está. Más contento que unas pascuas con este nuevo formato que, entre otras cosas, me permitirá a mí publicar más cómodamente y respetando más los estándares (algunos caracteres latinos provocan la no validación), y a los lectores de cualquier parte del planeta ver los caracteres sin extraños símbolos o ‘?’ de por medio. Eso, y mucho más. Pero para que tengas una visión más amplia te recomiendo el completo y apasionado alegato de minid.

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