Antes de que el mundo fuera como está dejando de ser, yo vivía hambrienta de realidad, y casi nunca mi curiosidad se saciaba adecuadamente. Vivía a merced de las cientos de personas que tenían a bien contarme aquello a lo que yo no podía acceder directamente. Una guía de viajes, un libro sobre Macondo, un ensayo sobre la libertad, un reportaje sobre Brooklyn, un diario-ficción llevado a Hollywood, algunos periódicos, algunos periodistas…..

Ahora continúo sedienta, pero soy afortunada, porque, a golpe de clic, el mundo aparece facetado, y mi mirada tiene unas lentes prodigiosas que pueden observar, con calma, las miles de miradas que filtran la realidad para mí.

Si algo atrae al ser humano es el deseo de conocer los pensamientos, las opiniones, los sentimientos de los demás; en fin, si algo atrae al ser humano, es cotillear sobre los entresijos de los otros, y los blogs, permiten tener acceso a ese mundo facetado, visto y contado por millones de personas en voz alta.

Yo, que tengo un puntazo ‘voyeur’, que no me lo quito ni con agua hirviendo, estoy disfrutando de lo lindo, mirando y escuchando. De vez en cuando también hablo, pero, lo que de verdad, de verdad, me gusta, es mirar.

Por cierto, ¿alguien me puede explicar por qué los blogs de adolescentes orientales están llenos de fotografías, que muestran las caras de amigas y amigos con todo tipo de muecas imaginables?.

¡Lo que daría por tener quince años y vivir en Yakarta!, tendría mi blog lleno de fotografías mías y de mis amigas, y ni una sola foto de las torres Petronas. Esas fotos para los periódicos, los viajeros y los documentales. Yo, a disfrutar con mis fotos y mis lucecitas rosas parpadeando en mi blog. Y que me miren, de eso se trata, ¿no?

Share