Crisis? What crisis?

Si la persecusión de la cultura libre y el intercambio P2P no se sostiene desde la sensatez, los derechos básicos o el entramado legal, tampoco lo es desde el punto de vista económico, al que tanto suelen recurrir los talibán del copyright en su demagogia suicida contra todo aquello que no les reporte un céntimo de más. Las cifras cantan, nunca mejor dicho, y las cifras expresan bien a las claras que los usarios no somos ‘ladrones’, que los usarios compramos música, cada vez más, pero que al mismo tiempo exigimos nuestro derecho a disponer libremente de aquello que adquirimos o, simplemente, a probar el producto antes de decidirnos.

El problema no está en Internet, en la copia privada o en el libre intercambio de canciones dentro o fuera de la Red. Nada de esto va en contra de la música, de los músicos, de las sociedades de gestión o de la industria. Muy al contrario: la frenética circulación de archivos propiciada por las nuevas tecnologías están promocionando la creación cultural como nunca en la historia, y provocando un incremento en las cifras de ventas que también podríamos calificar de histórico.

Porque el problema no es el Emule ni el DVD, el problema es el modelo de mercado. Un modelo abierto al que cualquier productor puede sumarse, siempre y cuando su capacidad intelectual y su bilis se lo permitan, y comenzar a rentabilizar desde ya. Aprovechar las nuevas oportunidades de negocio, renegar de las obsoletas y, sobre todo, tratar con el máximo respeto a su clientela son axiomas básicos de cualquier empresa que se precie o que, al menos, baraje el éxito entre sus objetivos. Lo demás es pura pataleta y mentira compulsiva de quien ni come ni deja comer ni tiene la más mínima idea de lo que es la comida.

Esto es posible que no lo vean en muchos de los grandes medios de comunicación, pero Internet también tiene esto, que la información fluye libre y serena por mucho que algunos se empeñen en silenciarla: según el informe Digital Music Report 2007 (PDF-5,9 Mb), las ganancias de la industria discocráfica crecen y lo hacen a un ritmo poderoso. Las ventas online crecieron en 2006 un 89%, con 795 millones de descargas, de las cuales el 73% (582 millones) se produjeron en EEUU (sí, allí donde más llora la industria) y el 14% (111 millones), en Europa (donde no se llora menos también). En Sudamérica, las descargas de pago se duplicaron durante el año pasado hasta generar 2.000 millones de dólares.

A las sociedades de gestión de derechos de autor, como la SGAE, la cosa tampoco les va nada mal.

Con estos datos en la mano, ¿quién puede hablar de crisis?, ¿quién puede continuar afirmando que el intercambio libre de cultura hunde a la industria o a la música?, ¿quién puede culpar de nada a Internet? Agradecimiento, más bien, es lo que tendrían que demostrar, tanto a la Red como al P2P, la mejor herramienta de promoción jamás inventada. Agradecimiento y un ápice de sentido común. Déjennos vivir tranquilos y vivan a gusto ustedes también. Eso sí, siempre desde el respeto a los derechos de los usuarios. Esos ‘ladrones’ que son capaces de gastarse miles de millones de euros para mantener el mercado, a pesar de que día sí y día también continúan siendo perseguidos e insultados.

Share