“Es una broma, digna de mejor causa, plantear que el canon lo paguen las empresas. En realidad, puestos a pedir podrían pagar también el IVA y otros impuestos indirectos. La ley es taxativa al respecto: las empresas añaden a sus precio de venta el IVA y el canon correspondiente, que una vez recaudados son escrupulosamente entregados a Hacienda y las sociedades de gestión respectivamente. La posición de la SGAE conllevaría a que por la venta de los CD, los fabricantes en vez de comprar tuvieran que pagar, ya que el canon es superior al coste de fabricación. Considero que estamos hablando de una simple broma, ni siquiera es un disparate”.

Jesús Banegas ha jugado casi en casa, con el beneplácito de la afición y con la convicción de que su planteamiento es el correcto (convicción a la que me uno yo también). Su participación en el encuentro digital ha sido mucho más interesante, sólida y convincente que la de Farré, repleta de datos y de referencias legales, desmontando una a una las excusas de su opositor:

a) La solución a los problemas del derecho de autor no pasa por el canon, sino opr una profunda transformación de los modelos de gestión y de mercado

b) La Ley obliga a que el canon se grave, al igual que el IVA, en el precio de cara al consumidor.

c) El precio del canon que se pretende en España no es inferior al de otro países. Es muy superior:

“En el resto de países con canon (recuerdo que un ínfimo número), el canon viene a representar en torno a un 3% del precio. En nuestro país, las estimaciones que hacemos de las peticiones de las sociedades de gestión alcanzarían un 25% del precio, es decir 8 veces más”.

d) El canon funciona como un impuesto a la hora de recaudarlo, pero no a la de distribuirlo, ya que aquellos revierten en el conjunto de la sociedad y el canon, tan solo en unos pocos (es más, en realidad no se sabe dónde va a parar).

Se puede decir más alto, pero no más claro.

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