Éste es mi lazo. Raro. Sin color definido. Multiforme.
Roto como mi corazón, por tanto despropósito.
Tanta manipulación, tanta mentira.


Y ésta también es mi bandera.
Que nadie se la apropie como arma arrojadiza.
No más insultos en su nombre.

PD: Ayer estuve viendo con toda la familia “El laberinto del fauno”, una película dura pero bellísima. Quizás tendré que hacer como Ofelia, su pequeña protagonista, y combatir la náusea en otro mundo, donde la magia y los duendes consigan hacerme olvidar tanta incompetencia social. Qué país, nunca aprenderemos, nunca.

(Ilustración: Fitzia)

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