“Nosotros somos el autor’, dijo, contundente, Guillermo Ocampo, director general de la sociedad argentina. Según él, sólo la gestión colectiva es capaz de defender la propiedad intelectual. Ocampo argumentó que si antes, un artista individual no podía defender el derecho a la propiedad, ahora, con internet, mucho menos.

Las palabras de Ocampo las hizo suyas el representante español, que defendió el papel vital de la SGAE en la cultura, aunque reconoció que no siempre logran transmitir la labor que realizan.”

Éstas son algunas de las perlas vertidas en el I Foro Iberoamericano de la Propiedad Intelectual. Guillermo Ocampo es presidente de la SADAIC (la SGAE argentina), y el “representante español” al que se refiere el texto es Teddy Bautista, presidente de la SGAE.

Es decir, que las sociedades de gestión han pasado de ser “los defensores del autor” a convertirse en el autor mismo, como si de Pokemons se tratasen han evolucionado ante los nuevos retos adquiriendo la esencia del creador y relegando a éstos, definitivamente, a un papel de mera comparsa y, consecuentemente, hasta prescindibles en la batalla por el lucro cultural.

Es decir, que aquellos que jamás han compuesto medio compás de compasillo o escrito una cuarta de verso o trazado siquiera una pincelada son el autor porque sí, porque suyo es el poder y la gloria, porque son la luz y la resurección… o porque simplemente lo valen.

Es decir, que ahora resulta que los intermediarios son el agricultor, los marchantes son el pintor, los agentes de bolsa son el inversor y los sacerdotes, Dios. Inaudito.

De ahí a “Yo soy la Ley” no hay más que un paso.

Fuente: Cinco Días

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