La mirada del artista, el ojo que capta esa realidad que otros no pueden ver, la sutil diferencia entre lo ‘normal’ y lo extraordinario. Pero, ¿es cierto o es tan solo un mito más? ¿Realmente ven los artistas de forma diferente al común de los mortales? ¿Y en qué se diferencia su mirada? Stine Vogt y Svein Magnussen han realizado un experimento que buscaba precisamente dar respuesta a estas preguntas, y los resultados han sido realmente curiosos.

Los citados investigadores mostraron 16 cuadros a dos grupos de estudiantes (un grupo de artistas experimentados y un grupo de psicólogos) sin advertirles del experimento (las imágenes fueron divididas en áreas clave alrededor de puntos focales sensibles como caras o cuerpos humanos). Usando unas cámaras que rastrean el ojo y un programa que detecta los puntos de visión y después de dos pasadas, una primera normal y la segunda pidiendo que memorizasen lo que veían, obtuvieron las siguientes respuestas:

1.- Los no artistas emplearon más tiempo que los artistas en observar las áreas clave durante las dos pasadas. Los artistas emplearon más tiempo en observar esas áreas en la segunda pasada que en la primera.

2.- Los artistas recordaron más detalles de los cuadros que los no artistas. Sin embargo, y de forma sorprendente, los no artistas pudieron recordar más de los cuadros abstractos (allí donde no había objetos reconocibles se fijaban más en el resto del cuadro). Es decir, los artistas reconocieron el mismo nivel de detalles en los abstractos y los no abstractos, mientras que los no artistas recordaron menos de estos últimos.

Y ésta es la conclusión:

Los artistas han aprendido a identificar los detalles clave de una imagen, no sólo los más perceptibles (objetos y caras). Como se puede ver en la fotografía (imagen de la derecha), el ojo del artista barre todo el cuadro, no solo las caras, los cuerpos o los objetos. Incluso allí donde el centro focal es evidente.

Vía:
Boing Boing

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