Si alguien pensaba que la imposición del canon digital iba a ser un paseo triunfal de la SGAE, Carmen Calvo y compañía, a estas alturas ya habrán podido comprobar que se estaban bastante equivocados. Los detractores del ‘impuesto revolucionario de autor’ (que no de autor revolucionario), es decir los usuarios, asociaciones y profesionales, con la plataforma todoscontraelcanon.es al frente, hemos logrado, cuanto menos, forzar la prórroga. Y puede hasta que acabemos forzando un tercer partido y, por qué no, llevarnos la eliminatoria. No es fácil, ya lo sé, pero torres más altas han caído. Força, copyleft.

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