El ex presidente ha sido claro, contundente, preciso y por lo que parece en las declaraciones que he leído en los medios, alejado del sectarismo brutal que envuelve tanto a su partido como al PP:

“En un país que va razonablemente bien, el clima político se hace irrespirable cada día. Parece que estamos en un debate político prebélico (…), a veces para hacer una guerra se pueden emplear buenos argumentos, pero en España sólo se emplean descalificaciones. Hay un clima de crispación política que empieza a calar en la sociedad y no hay ninguna razón seria para la crispación. Parte del encanto del ensayo español era haber superado eso”.

No sé si estamos en un debate prebélico o simplemente patético. En cualquier caso, la cosa sí que empieza a ser preocupante.

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