Si este Gobierno de Adán Martín ha sido convulso, muy probablemente la Consejería de Turismo se ha llevado la palma en los conflictos internos y sea merecedora del suspenso más estrepitoso en gestión pública. Conviene recordar que el primer Consejero nombrado en esta legislatura, fue destituido por el Presidente con motivo de las insalvables desavenencias que mantenía con la Viceconsejera Pilar Parejo Bello, que llegaron a ser públicas y publicadas. Y Herrera Velázquez no fue cesado por rotura de ningún pacto político con Asamblea Majorera sino como resultado de conflictos internos en la propia Consejería, aún poco explicados.

Recordemos especialmente como la Viceconsejera, que es como el rayo que no cesa, intentó, hasta ahora sin éxito, desmantelar SATURNO para crear PROMOTUR, una nueva empresa a la que ella solía referirse como la suma de siete ‘Neptunitos’, nacida para hacer lo mismo que ya venía realizando SATURNO: la promoción exterior con una imagen única del archipiélago, en cumplimiento del art. 53 de la Ley 7/1995.

Aunque el propio Presidente Adán Martín insistiera en las bondades del invento, los Cabildos Insulares no secundaron la iniciativa, al entender que era manifiestamente innecesaria y porque en sus estatutos se deslizaba una fundada sospecha de parcialidad hacia una isla. El análisis pormenorizado de los estatutos de PROMOTUR reflejaría otros aspectos aún más preocupantes, como ya tuve ocasión de detallar en un artículo anterior.

Los conflictos de todo orden no se hicieron esperar a la hora de programar y ejecutar las promociones turísticas con esta nueva empresa. Los Cabildos se quejaron de parcialidad y de falta de equidad en la planificación. Unos lo hicieron de forma más abierta y sonora, como el de Fuerteventura. Otros, como el de Gran Canaria, fueron tildados de “toletes” por el responsable del supuestamente beneficiado sesgo, aunque en este caso más por lo que no hizo que por lo que dijo. Los empresarios no se quedaron atrás y también manifestaron su disgusto por la poca profesionalidad, la calidad de los stands y, sobre todo, de los actos programados.

No obstante, a mi juicio, creo que el mayor error en la promoción turística fue la supresión de las Jornadas de Trabajo dirigidas a los Agentes de Viajes, que son quienes realmente ‘venden’ el producto Canarias y que, lejos de ser tenidos por algunos indocumentados como culpables del retroceso turístico, han sido y son nuestros mejores aliados. Si no se les informa adecuadamente de las bondades y de las novedades del destino, no habrá que extrañarse porque sus empleados encaminen a los clientes hacia otros destinos que conozcan mejor.

Como rápida demostración del fracaso promocional, siendo además es obvio que el sector está en medio de una crisis profunda y cuando la Consejería ha dispuesto del mayor presupuesto de su historia, usando cifras de la propia institución y comparando los datos de la temporada alta de octubre 2002 a enero del 2003 (última del anterior Gobierno) con los mismos meses de esta última temporada de invierno 2006-2007:

a) La estancia media por turista ha bajado de 10 días en el 2003 a 8,33 en el 2007.

b) El número de visitantes ha descendido un 22,66 % desde el 2003 al 2007.

c) La media de ocupación, fundamental para la rentabilidad del sector, ha descendido del 70,6% en el 2003 al 53,94% en el 2007.

No sé si afortunadamente, ojos que no ven corazón que no siente, no conozco datos agregados en cuanto al descenso drástico, por no decir dramático como afirman los empresarios, del precio de los servicios turísticos que hoy por hoy pretenden ofrecer alojamiento cinco estrellas a precios de pensión, es decir, a precios estrellados y con servicios de patera, valga la expresión que refleja ciertamente la realidad de nuestras tradicionales zonas turísticas.

En resumen, cabe plantear una curiosa ecuación matemática: más presupuesto para promoción, menos turistas llegados, menos ingresos generados, más plazas alojativas ofertadas (antiguas y de nueva planta), sumando y restando otras cuestiones, ¿cuál es el resultado? Muy probablemente la ruina del sector y la desaparición de un importante porcentaje del PIB.

La Consejería, metida en balances preelectorales de su gestión, lo niega todo. Como ya he comentado en otra ocasión, utiliza la explicación inaudita de la solución CLARIFINANTE, descrita por Paul Watzlawick en su libro “Lo malo de lo bueno”, y que es aquella que no sólo elimina el problema sino todo lo relacionado con él: “Dr., la operación ha sido un éxito, el paciente ha muerto”. ¿Hasta cuando Canarias puede soportar tanta ineficacia en la Consejería?

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