Comentaba en un artículo anterior que había sido en los Hoteles Escuela de Canarias donde se había presentado el Libro Blanco del Transporte de la Unión Europea y un amable lector me criticaba por haberlo propiciado. Fue una iniciativa que se pudo materializar gracias a la experiencia acumulada y a los esfuerzos que se habían realizado desde su fundación para que Hecansa alcanzara una proyección y un prestigio internacional creciente que sirviera ayuda y garantía a los estudiantes para su mejor futuro profesional.

Y, siendo justos, hay que destacar las impagables gestiones realizadas por el eurodiputado Manuel Medina Ortega en aquella oportunidad. Conviene recordar que por aquellos días se estudiaba la posibilidad de instalar en estas tierras un tren rápido financiado por Europa. Para rematar el clavo, nos cabe la satisfacción que el coste de montar este evento fue mínimo para las arcas de la Consejería de Turismo y Transportes de antaño: un almuerzo, una cena, una noche de hotel y un par de llamadas telefónicas a Bruselas. Como corolario a este encuentro, el mismo eurodiputado castellano manchego, Juan de Dios Izquierdo gestionó la invitación, con los gastos pagados, para cuarenta estudiantes al Parlamento Europeo en Bruselas. Allí, además de la visita a las instalaciones y a una sesión parlamentaria, pudieron dialogar personalmente con eurodiputados canarios y de otras regiones, algunos de rabiosa actualidad. Emocionante y clarificadora fue la entrevista con la siempre interesante y combativa Rosa Díez, que veía en aquellos chicos y chicas el reflejo de las inquietudes de sus propios hijos.

Pero entrando en el fondo del asunto, estoy plenamente convencido de que los Centros Formativos públicos deben cumplir una triple función. La primera y fundamental es ser una academia, es decir una escuela donde se enseñe e instruya lo mejor posible a los estudiantes sobre una materia particular. En el caso de Hecansa era la formación en hostelería, en todos los escalones de la profesión, desde el de auxiliar de recepción hasta director de establecimientos turísticos, sin olvidar tampoco incluir en el plan de estudios materias que estimularan al máximo la creatividad e iniciativa individual de tal forma que los estudiantes salieran preparados para iniciar negocios por cuenta propia y no sólo por cuenta de terceros.

En segundo lugar, para que un centro formativo pueda llamarse así, debe facilitar a sus componentes el poder ilustrarse en todas aquellas materias, que sin ser de su estricta competencia académica, tienen que ver con el entorno social, económico y cultural donde se desenvolverán en el futuro los actuales estudiantes como profesionales y como personas. Es decir, facilitar que los educandos y profesores puedan obtener el mayor nivel cultural general posible. Por eso se propiciaban presentaciones y conferencias sobre asuntos relacionados con la cultura en general, lógicamente una vez cubiertos los correspondientes a la propia naturaleza de un hotel escuela.

En este sentido, el curso escolar se solía iniciar con un curso de cómo hablar bien en público, a cargo del profesor de Oratoria Moderna Ángel Lafuente Zorrilla. Se tuvo varias veces el honor de tener como conferenciantes invitados al pintor Pepe Dámaso y al profesor universitario Manuel Pérez para hablar de arte, cultura, identidad y folclore canarios. También pudo pasearse por las aulas y mantener un animado coloquio directamente por los estudiantes el insigne ruso Anatoli Evguenevich Karpov, que además de haber sido campeón mundial de ajedrez era entonces diputado del Congreso de Rusia, Presidente del Fondo Internacional para la Paz y Presidente de la Comisión para los damnificados de Chernóbil. O para explicar la importancia de las Islas en la navegación medieval y en el Descubrimiento de América, el historiador José Antonio Hurtado García. Y así sucesivamente se podría seguir con otros ejemplos de actividades culturales, complementarias a la principal.

Y la tercera función de un Centro Formativo es servir de marco donde ofrecer a la sociedad que lo financia y sostiene un entorno favorable donde presentar propuestas o promover foros de debate que sean socialmente oportunos e interesantes. Es lo que se viene demandando desde muchos ámbitos a los Colegios Públicos y a la propia Universidad: que salgan de sus torres de marfil y se abran a la sociedad. En el caso de Hecansa, por tan sólo poner otros ejemplos en este sentido, se realizaron jornadas sobre Turismo Rural y Activo, Turismo de Sol y Playa, Turismo Idiomático, Turismo Deportivo, seminarios sobre Extranjería a cargo de profesores de la ULPGC y de la ULL, etc. Todas esas actividades, abiertas a cuantas personas estaban interesadas en esos asuntos y desearan participar en ellas.

Por todo ello me pregunto también como lo hace otro amable comunicante, que firma Lucullus, ¿Quo vadis, Hecansa? ¿Cuándo se “vadis”, señora?

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