Bye Vista, hello Mac

Sí, yo soy otro de los que no pasarán por el aro de Windows Vista. Aguardaba con ciertas esperanzas la nueva versión del sistema operativo de Microsoft por ver, si finalmente, daba respuestas a lo que los usuarios venimos demandando desde hace tiempo, básicamente seguridad y libertad de movimientos en lo que a interactividad y licencias se refiere. Un giro a la ‘izquierda’, vamos. Por eso he seguido con interés las distintas informaciones que han acompañado al desarrollo, liberación y comercialización del programa. Mi gozo en un pozo, Vista no sólo no parece ofrecer mayor seguridad, sino que parece concebida para atar aún más en corto al usuario, es decir maltratarlo, y qué quieren que les diga, por ahí, sencillamente, no paso.

Estoy relativamente contento con Windows XP. Tras pasar por el 98 y el Millennium, creo que es un sistema que me va perfectamente para muchas de las tareas que realizo, aunque sin embargo se me queda corta para otras que comienzan a precisar de mayor atención por mi parte. Tengo que dar el salto a una plataforma de mayores prestaciones y, una vez descartado Vista, todo mi interés se centró en Apple.

No es la primera vez que trabajo con Mac, aunque a todos los efectos casi se puede decir que sí que es la primera. Fui propietario de un Power Mac 5500 hace unos años, como puente entre mis primeros Yamaha MSXAtari 1040 y mis últimos PC. Como podrás comprobar, siempre enfocado hacia ordenadores con altas prestaciones musicales (según cada época, claro). Sin embargo, con el Mac tuve la peor experiencia de todos: su escasa velocidad, la ridícula memoria RAM y de disco duro, y la escasez de programas en el mercado español a mediados de los noventa hicieron que finalmente me decantara por experimentar con Windows, al que aún hoy sigo vinculado.

Bien, pues estoy a punto de recibir mi iMac de 24”, algo que sucederá en estos días (de hecho, tenía que haber sucedido ya) y con el que espero poder trabajar de forma más efectiva con mi música, mis vídeos y mi fotografía (vale, y los blogs). Y, sobre todo, sin los sobresaltos de vulnerabilidad y aparatajes de seguridad que convierten a cualquier PC en una especie de campo de batalla que consume toda la memoria y en el que tan sólo puedes trabajar a gusto entre acometida y acometida de uno y otro bando. Mantendré mi HP Pavilion zd8000 como portátil machacante para la actividad diaria, y el iMac para los trabajos finos. Pero quién sabe si al final no sucumbo a los encantos del OSX y reniego de Windows por siempre jamás.

De cualquier forma, algo que me atrajo del iMac es la posibilidad de hacer correr en el diversos sistemas operativos, incluidos Windows y, evidentemente, Linux.

No soy Robert Scoble, ni creo que él tampoco sea yo, pero en esta fase de adaptación al nuevo sistema por la que tendré que atravesar en los próximos sí que agradecería, al igual que él, que los expertos maqueros que rulan por la blogosfera me hicieran llegar propuestas de programas, sugerencias, consejos y trucos de todo tipo, aunque con especial preferencia por los de edición audiovisual. Muchos ya los conozco, sobre todo los que comparten versiones para Apple y para Microsoft, pero otros muchos se me pasarán por alto, y seguro que los habrá buenos, bonitos y baratos.

Y en ésas estamos.

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