Abeja

Esto no parece ser una nueva teoría conspiranoica ni tampoco una de esas revelaciones fantásticas que, de formar regular, suelen dar el salto a los medios de comunicación para ‘explicar’ algunos de los grandes males de la humanidad. Por lo que he podido leer se trata más bien de una aportación científica a uno de los mayores enigmas de los últimos meses: la desaparición en masa de grandes colonias de abejas en Estados Unidos y varios países europeos, entre ellos España.

El estudio ha sido realizado por un equipo de científicos de la Landau University dirigido por el doctor Jochen Kuhn, que ha comprobado que un alto porcentaje de las abejas expuestas a la cercanía de un teléfono móvil no regresaban al panal, concluyendo que las ondas emitidas por los celulares interfieren en el complicado sistema de comunicación y orientación de estos insectos.

El informe, desde luego, no es determinante, pero sí supone una primera explicación verosímil, tras la de los efectos de los pesticidas, para un fenómeno que ha encendido la alerta en buena parte de los países occidentales. La desaparición de colonias de abejas de producción comercial (un 70% en la costa Este de EEUU) comienza precisamente con el ‘abandono’ del panal por parte de la mayor parte de los individuos productivos, dejando la comunidad desatendida, desnutrida y a expensas de sus depredadores naturales.

Las consecuencias de este desastre son mayúsculas si tenemos en cuenta que estas colonias no sólo son la base de una importante industria, sino que su actividad polinizadora es vital para la reproducción de cientos de especies vegetales. No sé si la cosa será tan apocalíptica como sentencia esta frase atribuida a Einstein (autoría que parece que nadie ha podido contrastar):

“Si las abejas desaparecieran, a la humanidad sólo le quedaría unos cuatro años de vida”

…pero grave y preocupante sí que lo es.

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