Titanic

Hace apenas unas horas se cumplió el 95 aniversario del hundimiento del ‘Titanic‘, quizá la mayor tragedia de la industria naval de todos los tiempos, no sólo por el alcance del accidente en sí mismo en lo que a vidas humanas se refiere, sino por el impacto que produjo en la sociedad del momento y la aureola mítica que ha acompañado su memoria generación tras generación hasta nuestros días.

‘El insumergible’, sobrenombre con el que había sido bautizado en un exceso de optimismo el trasatlántico se hundía a las 2.20 horas del lunes 15 de abril de 1912 tras haber chocado 2 horas y 45 minutos antes con un iceberg. De los 2.224 pasajeros que iniciaron el viaje, sólo 701 sobrevivieron a la tragedia.

Coincidiendo con la efeméride, el sitio findmypast.com publica durante una semana de forma gratuita la lista completa de los pasajeros, tanto en formato de texto, como en imágenes escaneadas directamente de los registros de embarque. Para acceder a este material es necesario registrarse aportando dirección de correo, un nombre y localización geográfica. La lista se presenta en dos grupos: la de los registrados el 10 de abril en puerto de Southampton, y la de los que lo hicieron el 11 de abril en el de Queenstown. La fase más engorrosa de la consulta es la que corresponde a la visualización de de las imágenes, ya que para poder verlas es necesario descargarse e instalar un plugin adicional, aunque finalmente creo que vale la pena: repasar esos documentos manuscritos te trasladan un poco a la época y te acercan aún más, si cabe, a aquellos hombres, mujeres, ancianos y niños que sufrieron la tragedia.

Jugando en el ‘Titanic’

Como nota curiosa, se publica también en estos días la carta que Alfred Rowe, empresario británico que viajaba en primera clase y murió congelado tras caer al mar, envió a su mujer el 11 de abril de 1912 desde Queenstown, en Irlanda, la última parada del ‘Titanic’ antes de lanzarse al Atlántico. En ella, Rowe le transmite a su mujer su inquietud por la seguridad del barco, que consideraba “muy grande” y “peligroso”:

El valor de la carta reside en que parece ser el único testimonio del pasaje en el que se expresan dudas sobre la seguridad del barco, en contraste con el resto de documentos de los protagonistas, en el que la ilusión, la emoción y el optimismo ocupan un primer plano.

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