Tiempos de nervios y de nerviosos


por el 17/04/2007

en Mangas Verdes

Mucha tila, o cualquier otra agüita que haga la misma función, tendrán que consumir los candidatos de los numerosos partidos políticos que aspiran a ser cargos públicos en las próximas elecciones, que se acercan a toda velocidad, para aguantar de una pieza los dimes y diretes, calumnias e insultos, que unos y otros se dedican sin el más mínimo pudor o vergüenza ajena por los pecadillos propios. La carrera empezó en toda España hace tiempo, pero en nuestras islas, afortunadamente, no ha funcionado lo de tener una hora menos para empezar antes la lucha sin cuartel.

Ya en las entrevistas radiofónicas han comenzado los chascarrillos que se lanzan los cabezas de cartel entre sí, más o menos ingeniosos, como aquel que protagonizó José Carlos Mauricio al ser preguntado por la agilidad de López de Aguilar: “Es verdad, Juan Fernando va siempre corriendo; el problema es que no sabe a dónde va”. El comentario jacarandoso puede escocer, pero no es ofensivo, es descriptivo. Si todos los demás fueran así, nos divertiremos.

Es también cierto que el ambiente político se encuentra enrarecido. Tengo entendido que tan sólo en Santa Brígida hay, de momento, once candidaturas, casi una por familia. Y lo peor es que ese clima se ha trasladado a las familias y a los grupos de amigos, que con más facilidad que de costumbre pueden acabar embroncados por asuntos de la política. Parece que ya no hay confrontación de ideas sino auténticos odios tribales en lo personal. Como sentenciaba Sir Winston Churchill, hay dos clases de enemigos: los declarados y visibles, por un lado, y los peores, que son los compañeros de partido en plena campaña electoral.

Entre los políticos profesionales y los aspirantes a serlo hay juegos florales, cuando no son duelos a florete, para estar donde creen que deben estar y además porque están convencidos de que se lo merecen. Antes muertos que no en listas y en puestos de salida. Los candidatos nominados, es decir los nombrados a dedo o los auto designados, están felices y sonrientes. Los otros, como pajaritos sin nidar, a la búsqueda de unas siglas que los acojan, en cabecera de cartel naturalmente. Y estos últimos no es que sean tránsfugas como algunos rivales dicen, son simplemente profesionales de la política. Ese es su trabajo y, como haríamos usted o yo, se emplean allá dónde los quieren y les interese. Citando de nuevo a Churchill, tal vez “el problema radique en que los políticos de nuestra época no quieren ser útiles sino importantes”.

Una forma de acabar con los espectáculos que dan todos los partidos a la hora de confeccionar las candidaturas sería que no hubiera listas, no que éstas sean abiertas, sino que no las haya. Que cualquier persona pueda ser elegible sin necesidad de militar en un partido político y que los ciudadanos podamos elegir a personas con nombre, apellido y domicilio conocido, no a una lista que propone un partido de la que no conocemos a casi nadie. Esa cercanía, sobre todo en las elecciones municipales, es importante para muchos vecinos. Eso hacen desde siglos los ingleses y no les va tan mal. Ellos conocen uno a uno a sus representantes, porque nadie se los ha impuesto, los han votado nominalmente, no como miembros de un equipo de estrellas. ¿Han caído en la cuenta alguna vez del triste papel que desempeñan aquellas personas que han prestado su nombre para poder rellenar una lista pero que saben con la misma certeza de que existen los impuestos, que no podrán salir jamás elegidas? Chico y chica, rosa y cardo, en cualquier caso la lista es tan sólo el florero donde lucen.

Cabría preguntarse, tal vez haya llegado el imperioso momento de hacerlo, el por qué los partidos políticos se oponen como panteras a que los ciudadanos libres votemos directamente a personas concretas en la que podamos creer o confiar, a beneficio de inventario, y no a algo tan anodino como es una lista de nombres. Y antes de que algún amable lector me lo recrimine, reconozco mi inocencia, mi candidez y la firme creencia de que aún existe alguien que puede pensar en el bien común, además de en sí mismo. Como decía el propio Mesías “ama al prójimo como a tí mismo” o dicho de forma mucho menos celestial, no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti mismo. Con un candidato así me conformo y, quién sabe, hasta lo votaría.

Si te ha gustado el post, puedes compartirlo en tu red preferida:


Y seguirnos en... Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google+ Síguenos en Pinterest

También te puede interesar...

Comentarios, mensajes, tuits, RT, pingbacks, trackbacks...

(Al darle a '¡Opina!', aceptas nuestras Condiciones de Participación)

{ 3 comentarios }

Marino abril 17, 2007 a las 21:31

Cuanta razón. Cuanta razón.

Algun candidato se llevaría así mi voto, que pierde por los compañeros de travesía de los que se acompaña, teniendo que tirarlo en el batiburrillo de un partido, votando al “menos malo”.

Leon abril 18, 2007 a las 20:23

Solo quería decirte que sigo estos días todo lo que estáis encontrando sobre este tema y quería felicitarte

Juan Fco. Díaz Palarea abril 24, 2007 a las 20:15

COPYRIGHT COLONIAL ESPAÑOL

El título del presente artículo, se me ocurre por el bochornoso asunto de la copia del programa electoral de Ciutadans per Catalunya por parte del Belillo Parlanchín y demás lacayuelos miembros del Psoezzz canario, que intentan seguir engañando al Damnificado Pueblo Colonial Canario, con el lema “por el cambio en Canarias”, y que forma parte de todo este circo electoralero colonial español, que se está levantando ahora nuevamente en el Archipiélago Canario, y cuyo fin de fiestas será el próximo día 27 de Mayo; pero que ya han comenzado a desfilar los miembros de esta patética trouppe politiquera canaria (CC, PP, NC, CCN, y otros partiditos políticos más) con sus payasos y papahuevos de turno, a los que sin duda ¡les importa un carajo! Canarias y su Damnificado Pueblo.

Esta legión de filibusteros y farsantes lo único que persiguen es conseguir luego con sus pactos y otras vainas en esta lotería electoralera colonial impuesta, un carguito o un puestito, para lo cual hoy intentan vendernos humo con lemas y eslóganes fotocopiados y cogidos de programas electorales ya usados por partidos políticos españoles el año pasado, como es el caso ya referido ut supra.

Es un hecho incuestionable, que para toda esta jarca impresentable de esbirros, el copyright en la colonia apestosa canaria pertenece solamente al Reino de España o en su caso a la UE y solo se puede copiar lo que la metrópolis nos deja o manda, y no podemos disponer de derecho de autor propio, ni de derecho de auto-determinación alguno, ni del derecho de propiedad de nuestra Tierra Canaria, ni tener un legítimo Gobierno pleno. Todo ello y en contra de Normas Internacionales de obligado cumplimiento, lo imposibilita o nos lo niega la nefasta Potencia Administradora, con la ayuda detestable de estos lacayuelos dependientes canarios y canarias de turno, que con estas reiteradas farsas electoraleras coloniales españolas, están impidiendo que el Damnificado Pueblo Canario, tome conciencia de su condición colonial y que por tanto: luche por su Liberación e Independencia de España, constituyéndose entonces el Estado Archipielágico con Copyright Canario.

En el Archipiélago Canario, a 18 de abril de 2007.
Fdo. Juan Fco. Díaz Palarea.

Los comentarios están cerrados.

Previous post:

Next post:


«Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.» (Sir Bacon)