Twitter es noticia. Ya lo era para muchos de nosotros, pero ahora comienza a serlo también para los medio de comunicación de toda la vida, que se sorprenden, como ya ocurrió en su día con Flickr o YouTube, del triunfo de herramientas tan sencillas y a la vez tan útiles para los usuarios. Es lo que ha hecho hace unos día el ‘New York Times‘ en un extenso artículo en el que analizan el fenómeno, ofrecen datos de su corta pero intensa historia y lo explican a su manera:

“Los twitterers envía y reciben mensajes cortos, llamados ‘tweets’, en la web de Twitter, a través de un programa de mensajería o a través del móvil. A diferencia de la mayor parte de los mensajes de texto, los ‘tweets’ (por lo general una respuesta a la pregunta “¿Qué estás haciendo?”) se dirigen a una red de amigos. Los extraños, llamados ‘followers’, también pueden elegir recibir ‘tweets’ de aquella gente que les parece interesante”.


Como es habitual, el periódico también se hace la pregunta ¿pero a quién le puede interesar leer lo que están haciendo cientos o miles de personas en cada momento, sobre todo si son desconocidas? Y casi se responden ellos mismos cuando reflejan la cifra de usuarios en marzo: más de 100.000. ¿La receta? Para ellos, una sabia mezcla de algunos ingredientes:

“Twitter, que fue creado por un equipo de start-up formado por 10 personas llamado Obvius en San Francisco, es una mezcla embriagadora de mensajería; interconexión social al estilo MySpace; el posteo conciso y compulsivo de servicios de “microblogging” como Jaiku; y de algo denominado ‘presencia’, la idea de que a todos nos gustaría disfrutar un omnipresencia virtual ‘permanentemente activa”.

Puede ser que sí y puede ser que no, pero como dicen en The Blog Herald:

“Uno sabe que algo es popular cuando comienza a aparecer en los medios de comunicación”

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