Al menos ésa es la fórmula que, aseguran, se esconde detrás de las supuestas conversaciones que conducirían a la compra de Yahoo por parte de Microsoft como un intento desesperado por neutralizar el inmenso poderío de Google en Internet y, especialmente, su preponderancia en el campo de la publicidad online, potenciada por la reciente adquisición de DoubleClick.

Como es norma en estos casos, los interesados declinan hacer declaraciones al respecto, aunque tampoco desmienten categóricamente el rumor. Un rumor que se ha convertido en noticia de primera plana tras haberse publicado en medios como el ‘New York Post‘ o ‘Herald Tribune‘, y tema de actualidad en la blogosfera de la mano, entre otros, de Boing Boing. En español, he visto la noticia también en Error500.

Ni que decir tiene que, de producirse la adquisición, estaríamos ante uno de los movimientos más impresionantes de la Red quizás en toda su historia y el nacimiento de un nuevo supergigante concebido por otros dos gigantes de Internet. Sin embargo, me temo que para competir con Google no basta con convertirte en un coloso, si eso no va acompañado de una filosofía y unas estrategias de mercado dirigidas a atraer con eficacia la atención y la simpatía del usuario. Algo en lo que Microsoft ha fracasado históricamente y en lo que Yahoo tampoco ha acabado de triunfar.

Sin embargo, el escepticismo es la postura general ante esta maniobra y son muchos los que se inclinan más por una fusión o acuerdo estratégico entre ambas compañías que por una compra que conllevaría un notable riesgo financiero para el adquisidor y una gran resistencia entre los ejecutivos de una compañía como Yahoo, que ha visto notablemente mejorada su presencia en la Red en los últimos años a base de la creación y compra de servicios de lo que se ha venido en denominar web 2.0.

En cualquier caso, un tema apasionante que habrá que seguir de cerca.

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