Ya tengo un iMac

Pues sí, ayer finalmente pude ‘arrancarle’ a El Corte Inglés el iMac de 24 pulgadas que había encargada el pasado 4 de abril, hace nada menos que un mes y medio, bajo el compromiso de que lo tendría en dos o tres días. El asunto es especialmente grave, no sólo por la escasa seriedad de cara al cliente de uno de los líderes del sector comercial en nuestro país (un retraso de este calibre es un escándalo), sino directamente por la sucesión de mentiras que finalmente acabé descubriendo. En resumen, me decían que el equipo no llegaba por culpa de Apple y al final pude constatar que sí que habían llegado equipos durante esdte período, pero que ellos se lo han ido entregando a quien les ha dado la gana. Eso, o que había mucha gente en lista de espera antes que yo. Pero entonces me mintieron cuando me aseguraron al adquirir el ordenador que no había problemas de stock, que les llegaban 14 unidades el día 6 y que el mío estaba asegurado. En cualquier caso, impresentable.

Lo cierto es que ayer me di una vuelta ‘de reconocimiento’ por allí, ya con la sospecha de lo que estaba ocurriendo, y cuál no sería mi estupor cuando al preguntar si habían llegado los equipos me dicen primero que no, y luego, tras una consulta, me dicen que bueno, que hay alguien que al final anuló la reserva y que sí, que si quería había uno para mí. ¿Si quería? En fin.

Pero vamos a lo bueno. Anoché instalé el equipo, todo muy sencillo, y aún a estas horas estoy recordando-descubriendo los pormernores del sistema. Tuve un problema de conexión con el ADSL, pero Eduardo Arcos me ayudó a resolverlo en un periquete. Ya tengo instalados mis programas de cabecera, y éste es el primer post que escribo desde el iMac. Contento como unas castañuelas y entreteniéndome en la tarea inicial de pasar archivos y personalizar todo a mi gusto antes de acometer empresas mayores. La pantalla, impresionante, en tamaño y definición.

Sólo quería compartirlo con todos y claro, también, descargar mi indignación. Increíble.

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