No, no es Nostradamuns ni un extracto del Apocalipsis, es el simpatiquísimo Kike Santander, que reacciona contra la modificación de la ley de derechos de autor en Paraguay con la sucesión típica y tópica de falacias habituales en estos casos. Kike Santander, conocido por su talento y su escaso afán de lucro, por su amplia visión cultural y su lamentable estado económico, yerra más que habla al referirse al futuro de la música y a la ‘piratería’, con una pobre argumentación que sólo puede confundir a quien se preste a ello:

“Este es un país musical, pero sin una industria musical, y con la modificación que se quiere hacer a la ley del derecho de autor, los músicos pasarán hambre. El talento nacional desaparecerá y el internacional se irá. Defendiendo esta ley estamos hablando de hacer patria”.

Mentira: Adaptar los derechos de autor a las demandas del siglo XXI no sólo no atenta contra el talento o el bolsillo de los músicos, sino que incrementa ampliamente sus expectativas. Santander, que conoce bien de cerca el mercado musical y los abusos de las discográficas, debería saber que si los músicos pasan hambre no será precisamente por la difusión de su obra.

“En estos años, la industria musical ha sufrido tal transformación que lo único que quedan para el creador son sus derechos de autor”.

Mentira: Los ingresos por derechos de autor suponen, para la inmensa mayoría de los músicos, una ínfima parte de sus ganancias. Los conciertos son realmente lo único que le queda al músico.

“Se han privilegiado los intereses de una minoría, en vez de la comunidad musical a la que lo único que le queda son sus derechos de autor, ante el avance de la piratería”.

Mentira: La minoría es precisamente la ‘comunidad musical’ y, de forma especial, la elite de esa ‘comunidad musical’. La inmensa mayoría la compone la ciudadanía, es decir, el público, los usuarios, los ‘piratas’.

“Hay una idea de que la música no vale nada, que se consigue gratis, y sé lo difícil que es hacer música, los años de preparación que lleva”.

Mentira: ¿Nadie le ha explicado a este hombre la diferencia entre valor y precio?

“Por la piratería que existe hoy en día es difícil lanzar artistas. El dinero que se deja de percibir por la piratería es el que se utilizaba para promocionar a los nuevos valores. Hoy ya no es posible posicionar como antes a un artista. Hay músicos talentosísimos sin trabajo”.

Mentira: Kike es un verdadero artista, sí, pero de la demagogia. La ‘piratería’ y el intercambio en Internet están promocionando el lanzamiento de millones de artistas en todo el planeta. Eso sí, sin intermediarios que decidan qué vale y qué no, que manejen a su antojo. Relación directa músico-público. Y eso puede ser lo que le moleste, acostumbrado como está a seleccionar ‘valores’ y cobrarles el porcentaje correspondiente. Pero aún me llama más la atención la frase “El dinero que se deja de percibir por la piratería es el que se utilizaba para promocionar a los nuevos valores”. ¿Se puede ser más cínico? ¿Y por qué el dinero que se deja de percibir ha de ser precisamente el que va dirigido a potenciar valores y no, por ejemplo, el que se dilapida en limusinas, orgías y banquetes, en comisiones abusivas y en toda la parafernalia que va desde el autor al usuario? Mucho morro es lo que hay.

“El único retorno que les queda a los artistas es lo que protege la ley de autor. Luego de la piratería esto es como la estocada final, el golpe de gracia que mataría a la música en Paraguay”.

Simplemente mentira. De otro que se ve condenando a una pobre vida de semilujo.

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