
Cuando entró en acción el primer cajero automático de la historia (27 de junio de 1967), yo apenas tenía cuatro añitos. Y no sería hasta superada la veintena cuando vi los primeros instalados en mi ciudad. Ahora es ya una herramienta prácticamente indispensable que prolifera sin cesar (cada 7 minutos se instala uno en algún lugar del mundo) y por doquier (España y Japón están a la cabeza en unidades por población). Cuarenta años es nada multiplicado por dos, si seguimos la lógica de Gardel, pero sí que ha avanzado el mundo y la banca desde entonces…
Vía: Alt1040
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