Lago, y de agua dulce, como es natural, que aportaba frescura al Atlántico a través de un angosto estrecho entre Groenlandia y el actual archipiélago de Svalbard, al norte de Noruega. Era el lago Ártico, según las investigaciones de Martin Jakobsson, de la Universidad de Estocolmo, y su equipo:
“Hace 18,2 millones de años, algo pasó. Forzado por un cambio en las placas tectónicas, el estrecho comenzó a ensancharse. Lentamente, en el curso de unos cientos de miles de años, el agua dulce del lago comenzó a perderse en el mar, mientras que el agua salada del Atlántico comenzó a fluir dentro del Ártico hasta convertirlo en el océano que conocemos hoy.”
Hasta ahora se pensaba que el Ártico había sido un pequeño mar.
Vía: Kottke
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