A pesar de que la decisión de publicar tus obras con copyleft no te resta ningún derecho, sino que más bien te permite administrarlos de una forma más personal y sensata que el sistema de copyright, muchas son las dudas jurídicas que se han venido planteando en torno a esta modalidad libre de derechos de autor. Básicamente, las dudas provenían de la interpretación que pudieran hacer los agentes judiciales de cada país de un concepto novedoso, no incorporado a la legislación y surgido en los círculos geeks e intelectuales de Internet.

Bien, pues parece que en España el debate comienza a aclararse o, cuanto menos, a arrojar luz en sentencias concretas que vienen a dar la razón a quienes pensamos que, en última instancia, es el creador y sólo el creador el que debe marcar las condiciones en las que difunde su obra. Si hace poco más de un mes la Justicia fallaba a favor del jazz-bar Birdland de Salamanca, reconociendo su derecho de no pagar a la SGAE por la emisión de música licenciada bajo copyleft, ahora es el Juzgado de lo Mercantil Número 2 de Valencia el que condena al Instituto Cervantes de Nápoles y al Instituto Valenciano de la Música (IVM) “por plagiar varias páginas de una biografía del compositor Vicente Martin y Soler escrita por el investigador italiano Giuseppe de Matteis”, es decir publicarlas en sus respectivas webs sin citar la fuente, a pesar de que el texto estaba sujeto a copyleft:

“En la sentencia hecha publica hoy por el Juzgado de lo Mercantil se constata que “los derechos de explotación de la obra en cualquier forma, y en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación publica y transformación, corresponden al autor”.

Precisa igualmente que ‘el copyleft’, término utilizado en Internet como contraderecho, “no significa que el autor de una obra renuncie a la misma obra ni a los derechos morales que tenga sobre ella y sean de contenido irrenunciable”, como establece la ley de Propiedad Intelectual para los derechos de autor”.

Sentencia altamente positiva que debe verse respaldada en futuros conflictos y en la consideración, en su caso, de jurisprudencia como espaldarazo definitivo, al menos en España, de este nuevo sistema de difusión de la propiedad intelectual que está permitiendo en todo el mundo no sólo el ejercicio al derecho libre a la cultura, sino también a la promoción de numerosos artistas hasta ahora sojuzgados por la industria y las sociedades de derechos de autor.

Fuente: lavanguardia.es

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