Cuatro meses y 17 días, para ser exactos, sin tener que preocuparme por el maldito spam en los blogs que gestiono con WordPress desde que di con una receta magnífica y la apliqué el pasado 22 de febrero. Ni spam ni dudosos esperando moderación ni falsos positivos, salvo algún que otro envío que se ha colado no sé muy bien por qué (con los dedos de la mano en todo este período). Así que, por ahora, no tengo que temer la labor de ciertos impresentables.

La receta: Comment Policy + Bad behavior + Akismet.

Hay lectores que se quejan por tener que marcar el cuadrito de ‘acepto las condiciones’ para poder comentar (o, siendo más exactos, del coñazo que supone comentar y no marcar el cuadrito, viéndose obligados a reescribirlo), pero ese click que a ustedes no les suponer mayor esfuerzo, a mí me evita horas de mantenimiento en el blog. Antes de implantar el sistema, me veía obligado a borrar entre 1.000 y 2.000 comentarios diarios no deseados (sin contar la siempre inestimable aportación de los trolls). Ahora ando feliz de la blogovida. Y eso es calidad 😉

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