¿Se acuerdan de Uri Geller? Aquel personaje estrafalario que se dedicaba a doblar cucharas ‘con la mente’ (y la mano) en los programas de Iñigo durante la década de los setenta? Bien, pues anda el hombre que se sube por las paredes por una serie de vídeos subidos a YouTube en los que, al parecer, no sale demasiado bien parado (¿hay alguno en que sí?). Vídeos que han sido repetidos en blogs tan populares como Boing Boing, con escenas ralentizadas en las que se observan los trucos empleados o fracasos sonados en TV (como el que acompaña este post), con un tal James Randi ejerciendo de martillo de herejes urigellers, y en los que, según nuestro hombre, es presentado como una figura ridícula.

Pues bien, al bueno de Uri no se le ha ocurrido otra cosa que comenzar a mandar correos de ‘cese y desista’ a todo lo que se mueve en la Red, reclamando el copyright (??) de dichos vídeos y amenazando con denunciar a YouTube, los usuarios y hasta los mismísimos blogs si se ponen por delante.

De entrada, ya ha intervenido la Electric Founder Foundation (EFF) y no parece que las demandas de Uri Geller vayan a prosperar, no sólo porque los derechos probablemente les pertenezcan a las televisiones, y no a él, sino porque si lo que en los vídeos se evidencia es una estafa, quizás el marrón acabe cayéndo sobre su cabeza. ¿Pero por qué siempre protestan por estas cosas los que menos tienen que hablar?

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