Hago un paréntesis en mi ausencia bloguera para postear una de esas noticias inaplazables. Pavarotti ha muerto a las 71 años de edad, finalmente el cáncer de pancreas que padecía desde hace meses pudo con él, dejando al universo de la música huérfano de una de sus estrellas más brillantes e inquietas… inteligentes, si entendemos que la apuesta por el derribo de barreras y por la integración de los distintos estilos, en un mundo abocado a la globalización también en el arte, es un síntoma de clarividencia. Mi admiración por él deriva precisamente de ese acercamiento hacia lo ‘popular’, siempre desde el respeto hacia lo suyo (la lírica ortodoxa) y hacia lo de los demás.

En lo que a voces líricas se refiere, y asumiendo que las comparaciones siempre son odiosas, me quedo sin chovinismos con la inigualable de mi paisano Alfredo Kraus. Pero esa versión de ‘Caruso‘ mano a mano con su creador, Lucio Dalla, me inscribió de forma inmediata y ya para siempre en su larga lista de incondicionales. Eso, y su avanzada visión del hecho musical en esta nueva era.

Mi admiración por siempre, Luciano. Estés ahora en el escenario que estés.

Por cierto, su muerte figura ya en la Wikipedia.

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