Uno se da cuenta cuando un país avanza decididamente hacia la democracia cuando comienza a prohibir todo lo que se le ponga a tiro. Es el caso de Irán, que acaba de anunciar (sí, anunciar, como si de una proeza se tratara) que ha cortocircuitado el acceso a las páginas de Google y Gmail, además de otras muchas que ya han censurado y muchas más que les seguirán. Buscar es muy malo para el cuerpo y el espíritu porque a poco que te apliques, vas y encuentras. Y lo de cartearse, ni te digo.

Actividades sumamente peligrosas para un Estado (mayormente de sitio u excepción) que se unen a otras como la pornografía o la política, terriblemente letales también para el ciudadano de a pie. Ah, y los blogs, que se me quedaban.

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